Recapitulaciones musicales (2025)


 

El hecho de incluir el año en el título de la entrada y crear una etiqueta específica y obvia (recapitulaciones) es un compromiso claro por seguir aquí en la síntesis que toque redactar cuando nos encontremos en diciembre de 2026. 

¿Qué ha cambiado para que me parezca lógico y plausible cumplir con un propósito que jamás he conseguido satisfacer? La paternidad por un lado. La salud por el otro.

Pero tranquilos, no voy a escribir mis memorias personales de 2025. Tampoco es que haya estado siguiendo la actualidad cultural realmente, pero sí puedo hacer un compendio de todos aquellos compañer@s de viaje que tuve y quien sabe, descubriros algo que os pueda resultar interesante. No voy a versar sobre lo que no me ha gustado, pero tampoco os exijo ningún compromiso porque ya se sabe que para gustos, culos.

La música es un componente perpetuo, así que han sido muchos los artistas, bandas y colectivos del ayer y del hoy que han podido cruzar el camino de baldosas amarillas a través de mis tímpanos. Y la inmensa mayoría con éxito. Se hace buena música siempre, no hay duda. Y es obvio que mis tótems recurrentes son propensos a copar un buen porcentaje de escuchas y redescubrimientos, pero este año en particular quisiera destacar cuatro figuras que no os deberíais perder.  

MONONEON 


                                                                Photo: Ken Spielman

Dwayne Thomas Jr es Mononeon. Y Mononeon es un artistazo como la copa de un pino y no precisamente de los recién llegados. Para los que no le conocen, publicó su primer EP (The Kitschy) en 2011, si bien ya tiene un puñado de música previa con el alter ego Polyneon, juntando hasta hoy un total de quince lanzamientos más (incluyendo su segundo y tercer EP), aparte de la buena cantidad de singles, sesiones, malabarismos y directos donde lleva demostrando no sólo su incontestable pericia al bajo, sino también ser un compositor, letrista, productor, cantante y músico en general simplemente fascinante. Su estética juega un papel tan importante como la música, heredero de lo mejor de Parliament Funkadelic, el universo Zappiano, Thelonius Monk y The Residents. Si me he quedado tan sorprendido al bucear en su universo es porque creo que es de ese tipo de artistas que la industria necesita para demostrar que todavía hay espacio para la diversión y la experimentación en la música. Mononeon abarca muchos estilos dentro las referencias en las que se mueve, que son muchas. Funk, jazz, hip hop y soul pasado por filtros y referencias que se echan de menos en muchos otros artistas y que integra en un paisaje alienígena sin despegarse del barrio.

La primera vez que supe de él fue gracias a Prince, ya que ambos trabajaron juntos en Black is the new Black, álbum que jamás pudo ser publicado (tampoco se sabe si completado) debido al triste fallecimiento de Rogers Nelson. El propio Mononeon publicó uno de los temas (Ruff Enuff), pero aparte de los pequeños extractos que Prince publicó en Instagram y que se sospecha pertenecen a esas sesiones, nada más se sabe. No ha sido realmente hasta este año, gracias sobre todo a sus actuaciones en directo y sintiéndome como un adolescente al descubrir por fin su propuesta, que Dwayne Thomas Jr se ha quedado para siempre en mi corazón. Es difícil no identificarse con él si eres alguien que empieza en el mundo de la música o dejaste pasar los trenes, pues muchos de sus mensajes van dirigidos al estado de ánimo de esa audiencia. Pero por otra parte, y sin desmerecer la ingente cantidad de comedia que desprende en toda su obra, Mononeon conecta con un sector que necesita la energía de su música, la cual valida miserias tanto como se empeña en que sigamos adelante a pesar de todo. 

Aunque puedes empezar a conocerlo como te plazca, voy a dejar por aquí una actuación en directo interpretando I wish our party would've last en el JazzX Festival de Timisora, Rumanía (2024). Destacar también que los músicos de los que se rodea son siempre canela fina. 


VANESSA ZAMORA

Explorar sitios como Soundcloud o Bandcamp, por citar dos de las plataformas más conocidas para la difusión de nuevos artistas, supone muchas veces un acto de fe cuando decides dedicarle tiempo a gente que o bien está literalmente publicando sus primeras canciones o se mueven dentro de un circuito profesional a pequeña escala con su considerable parcela de fieles y conciertos en vivo. Y subrayo golpe de fe porque el tiempo no es algo que nos sobre jamás; una elección que implica decenas de descartes, de gente que merece muchísimo la pena y sabes que te la estás perdiendo. 

En el caso de la mexicana Vanessa Zamora, ese descubrimiento se dio en SoundCloud cuando sonó su single Psilocibina en el reproductor, lleno de algo que probablemente gente que sabe mucho más que yo sepa cómo etiquetarlo, pero que para mi se reduce a mezclar Yellow Magic Orchestra y Julieta Venegas. Y créeme, ese es un combo ganador. Sorprendido y curioso, al empezar a escuchar el tema TRASCENDER de su álbum DAMALEONA (2023) sufrí tal stendhalazo que seguí con otras canciones, primero para confirmarlo y segundo para poder conocer un poquito más en misterio, ajeno a cualquier otra referencia sobre ella que no fuese su música: funk, soul, synthpop, folclore y magia, rodeada también de fenomenales músicos, una producción impecable y en fin, deseándola todo el éxito posible.

  


LIANNE LA HAVAS

Otra vez entra Prince en escena, cuando su álbum de 2014 (Art Official Age) y una actuación en Saturday Night Live me pusieron en contacto con su increíble talento. Pero Lianne La Havas, antes, durante y después, ha demostrado ser una letrista, compositora. vocalista y guitarrista all in one como no hemos tenido en décadas. Sin perderle la vista jamás desde entonces, ha sido en 2025 con su single Disarray (y tras un lapso de cinco años desde su último álbum) que ha removido las tripas mucho más hondo por el contexto en el que se encuentra actualmente la industria musical. Y porque Disarray además es una canción tremenda. De igual manera que Mononeon, Lianne La Havas se embebe por una excelente tradición musical familiar. Y eso se nota cuando observas la capacidad de control y sobre todo la honestidad con la que aborda su talento compositivo y vocal. Ya escribía en una entrada anterior sobre la inteligencia artificial, que antes de su llegada ya estábamos bien jodidos en muchos sentidos. Uno de ellos es la falta de respeto que se le está teniendo a la figura del vocalista, cuyas voces pasan por filtros que corrigen y distorsionan su verdadero timbre, en busca de una perfección que redunda en la paradoja de confundirla con IA generativa y que se torna imposible de alcanzar por parte de una voz humana en estado natural. Ese es un triste ejemplo al que aspirar. Y el otro ejemplo es, cómo no, la maravillosa Lianne La Havas.

 

SERAPIO RIO

Serapio Rio es el nombre de paz de un amigo llamado Alejandro Iodice, venezolano de nacimiento y viajero por donde le toque el destino. Y aparte, compositor, músico y productor de enorme talento y sensibilidad. Alguien que empieza por el camino difícil, creando canciones, pasajes y melodías que pasan como un suspiro pero cargadas de enseres hasta los topes.
Es complejo clasificarlo, porque en sus venas se mezcla el rock&roll con la espiritualidad, la experimentación sonora,  el caos controlado, pizcas de pop, folk, soul y muchos grooves locos.

Un misterio que merece la pena resolver. Serapio es una cebolla con capas de superhéroe. 
  

En fin, apoyad a gente de carne y hueso que son las que tienen que comer. 

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